EMG 06.09.26
La partida que presentamos tuvo lugar en Nueva York el 29 de diciembre de 1966 en el marco del Campeonato de Estados Unidos de ajedrez, celebrado en el Hotel Henry Hudson. En ella se enfrentaron los hermanos Donald y Robert Byrne, inclinándose la victoria del lado del menor de ellos merced a un error grave cometido por Robert en el tramo final de la partida.
En su crónica del campeonato para el número correspondiente a enero de 1967 de la revista Chess Life, Burt Hochberg, recientemente nombrado editor de la misma, valoraba de la siguiente manera el juego desplegado por Robert Byrne, quien terminaría en el octavo puesto entre los doce participantes:
“Robert Byrne obviamente no estaba en la mejor forma, ya que perdió cuatro partidas, ganando solo dos. Confiamos en que el mal juego desaparezca pronto de su sistema y que retorne pronto al mejor de los niveles, como corresponde a un Gran Maestro.”
Lo cierto es que su regreso al mejor nivel no se produjo tan rápidamente, pero el ajedrez de Robert Byrne fue mejorando de manera progresiva hasta el punto de que en 1972 pudo proclamarse vencedor del Campeonato de los Estados Unidos tras un disputado play off contra Samuel Reshevsky y Lubomir Kavalek. Al año siguiente obtendría la tercera plaza en el Interzonal de Leningrado tras Víctor Korchnoi y Anatoly Karpov, lo que le permitió acceder al Torneo de Candidatos de 1973 celebrado en enero de 1974 en San Juan de Puerto Rico, donde cedió en primera ronda teniendo enfrente a Boris Spassky, en el que, a la postre, sería un cómodo triunfo para el jugador de Leningrado al alcanzar las tres victorias exigidas en esa primera fase, para un resultado final de 4 ½ a 1 ½.
En cuanto al vencedor de la partida, que terminaría el campeonato en penúltimo lugar sumando nada más que 4 puntos. el juicio del editor de Chess Life fue extraordinariamente duro, al afirmar que:
“Donald Byrne juega con tan poca frecuencia un ajedrez serio que es preciso achacar su mal resultado [en el torneo] a la falta de práctica. Una parte del problema reside en su falta de voluntad a la hora de jugar ‘dull draws’; sirva de ejemplo el hecho de que tan sólo dos partidas terminaron en tablas, habiendo ganado tres y perdido seis.”
Este campeonato de los Estados Unidos ha pasado a la historia por ser el octavo y último de los ganados por Bobby Fisher, quien se impuso por una diferencia de dos puntos sobre Larry Evans, sin perder una sola partida. Pero sin duda también debe ser recordado por el duelo que protagonizaron los hermanos Byrne durante su participación en el Campeonato de los Estados Unidos de 1966-1967, una participación que además serviría a Robert y a Donald para obtener las normas de GM y de IM, respectivamente.
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